
Desde el 2003, gran parte del trabajo de Nicolas Lamas (Lima, 1980), se ha centrado en explorar los parámetros formales y conceptuales de la pintura en sí misma. Piezas que cuestionan sus propios límites y posibilidades de expansión fuera de soportes fijos, generando así, pinturas-objetuales con cualidades corpóreas y reversibles que desestructuran su propia superficie.